Arquitectura y público

Apuntes, Blog, CCAD

Tras haber visto el reportaje de Televisión Española – Comando Actualidad, titulado “¿Quién vive ahí?”, surgen un cúmulo de reflexiones que podemos intentar ordenar para ver qué es lo que está pasando.

El resumen básico del programa es el siguiente: Las ciudades (algunas) crecen en forma de barrios residenciales donde se concentran un gran número de edificios “singulares”. La gran mayoría de estos edificios (algunos firmados por arquitectos “de reconocido prestigio”) no gustan a sus propios usuarios.

No gustan estéticamente pero es que (lo más grave) no gusta el uso de determinados materiales (chapa metálica perforada que “parece una cárcel”, cerramientos de bambú que “se pudrirán en 10 años y nos tocará cambiarlo”, correderas metálicas “que hay que empujar con fuerza porque no funcionan bien”…) no gusta que se deje la parcela vacía y sin juegos para los niños (y los grandes) para poder hacer un jardín vertical cuyo mantenimiento supone continuas derramas a la comunidad, no gusta la mezcla de gentes que genera la disposición de Vivienda Protegida junto a la Vivienda Libre… no gustan muchas cosas.

Nos encontramos con un problema de muchas aristas. Voy a empezar por el modelo actual de planeamiento urbanístico que propone una y otra vez barrios residenciales con algún elemento dotacional (colegios, centros de salud, alguna dotación cultural…), en modelos de densidad media y con una estructura, por lo general bastante racional, pero también bastante anodina y que casi siempre se traduce en zonas sin personalidad definida y casi siempre, barrios-dormitorio.

La mezcla de vivienda protegida (del grado que sea) y vivienda libre genera, por otro lado, una heterogeneidad de usuarios muy amplia. Esto nos lleva a un debate moral sobre la conveniencia (o no) de mezclar diferentes estratos sociales. Personalmente no creo que sea bueno generar guetos (de pobres o de ricos) pero es evidente que esta mezcla genera tensiones (hay gente como una señora del reportaje que se lamenta de haber pagado más del triple que sus vecinos y que eso se traduce en que convive con personas de capas sociales más humildes, lo cual no le gusta, por ser políticamente correcto).

Por otro lado, la materialización de los edificios se corresponde con dos modelos: Por un lado la vivienda libre la desarrollan promotores particulares que compran el suelo y aprovechan al máximo el rendimiento del mismo. Por otro, las parcelas destinadas a vivienda protegida que, por lo general, se sacan a concurso público. Estas últimas, si salen a concurso de proyecto y obra suelen dar como resultado edificios muy parecidos a los de vivienda libre, ya que las constructoras que se presentan a este tipo de concursos miden muy mucho los costes y no suele entrar en juegos estéticos “de moda” (son caros, la mayoría). Si el concurso es primero de proyectos y luego de obra, la cosa cambia. Cambia bastante ya que el arquitecto intenta hacer un proyecto más “a su gusto” (importante notación), la administración de turno busca un edificio que llame la atención para que la gente vea que se implican en el desarrollo urbanístico “de calidad” (id memorizando los entrecomillados), y al final las constructoras se ven más o menos “obligadas” a realizar proyectos que de otra manera no construirían.

Por resumir digamos que las administraciones “se cubren de gloria” al adjudicar concursos a proyectos de cierto interés, aún a sabiendas de que son más caros de lo que se suele hacer, pero que quedan muy bonitos. Así la administración queda muy bien y tiene fotos para su próximo programa político, la constructora, aunque puertas para adentro se queja de todo, luego pone las fotos en su web para que la gente vea lo que son capaces de hacer, pero al final a la gente no le gusta. Y esta el la clave.

No sé ustedes, pero yo entiendo poco.

¿Por qué los gustos de los arquitectos, en general, están tan alejados de lo que le suele gustar al público general? ¿Por qué las administraciones acuden a nosotros para hacer edificios que luego no gustan a la gente que les vota?

Empecemos por el tema puramente estético. A la gente NO le gustan los colorines (tan de moda últimamente), que quede claro. La gente suele preferir un edificio de ladrillo (“como los de toda la vida”) a uno de paneles metálicos y tabiques de pladur. Normalmente lo prefieren sólo porque sí, pero si además los paneles se mueven mal porque pesan mucho, si los paneles son de bambú que arde fácilmente y se pudre, si la chapa metálica parece una cárcel…pues claro, prefieren el ladrillo, “de toda la vida”. Más allá, como decía, están los intentos de hacer “jardines verticales” que si además están mal ejecutados (sospecho por qué) pues cuesta muchísimo mantenerlo. Y ese es sólo un ejemplo de algo que puede ser una buena idea (Zaera suele tener muchas buenas ideas) pero que en un mal lugar y mal ejecutada quedan en un mal chiste con muy poca gracia.

No es casualidad que el reportaje nos mostrase a la gente que habita en Torres Blancas de Oíza o en el Walden de Bofill. Aunque no oso poner al segundo a la altura del primero, son un ejemplo de arquitecturas de otra época (sólo hay que ver las zonas comunes para entender lo que quiero decir), pero sobre todo son ejemplos de clientes de otro nivel.

Vamos a ser políticamente incorrectos un rato.

Siempre se ha dicho que la buena arquitectura lo es porque se juntan un buen arquitecto y un buen cliente. Pues será mejor decir que se juntan un arquitecto y un cliente al que le gusta lo que hace ese arquitecto, que es bastante diferente. Vamos, que preferimos trabajar con gente que aprecia nuestro trabajo.

Mayo y las flores.

Los que viven en Torres Blancas son arquitectos, hijos de arquitectos, abogados, y en general, gente de un nivel cultural medio-alto. Y les encanta el edificio. Como a mí, y a muchos de vosotros. Sin embargo, los compradores de VP, por lo general, les importa un bledo si el edificio lo ha hecho Zaera, Oíza, o Perico, el de los palotes, porque lo que necesitan es una vivienda, que sea barata y que sea digna (bueno, que sea más que digna, que queremos todo por nada, digámoslo claro).

¿Una película es buena cuando le gusta a mucha gente o cuando le gusta a cuatro entendidos?

Sirva este post como inicio para profundizar más adelante en algunos de los temas aquí apuntados, ya que todos juntos es difícil de desarrollar. 

Comenten, comenten.
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2 comentarios en “Arquitectura y público

  1. Hola DanielLo primero de todo, felicitarte nuevamente por la iniciativa de lanzarte por el blog, y comentarte que nos gustó mucho este primer artículo de opinión, que será el primero de una larga lista que sin duda seguiremos con la atención que se merece!La verdad es que el reportaje por un lado tenia interés y por otro lado estaba demasiado dirigido a buscar opiniones contrarias a estos edificios de vanguardia o como les queramos llamar. No estamos muy de acuerdo en lo que comentas sobre que “a la gente no le gustan”, en realidad no le gustan a la gente que sacaron en pantalla, no? Aun así el quid de la cuestión no está en si les gustan o no las fachaditas (aunque sea importante todo lo que apuntas sobre mantenimiento y demás), sino en lo que pueden aportar (o no) a mejorar la calidad de vida de quien habita estos edificios, firmados por como bien dices arquitectos de “de reconocido prestigio”.Respecto a lo de mezclar, cada vez esta más claro que aunque aparezcan esas tensiones de las que hablas, hay que evitar zonificar, pues eso es la muerte de la ciudad, eso si, sin tensión alguna, pero la muerte!Y al final todo se resume en cómo salir en la foto. Y como el que se mueve no sale, pues eso es lo que guía todo. Mientras haya proyección mediática del asunto, ¿a quien le importa si lo que se construye es bueno o no? no le importa a casi nadie, y ahí es donde hay que atacar! Tiene que empezar a importar!Lo dicho y quedamos a la espera con muchísimas ganas de más episodios sobre este planteamiento inicial!

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  2. Toda la razón. De hecho ya he comentado con gente que lo ha leído que ese tema no lo aclaro suficientemente. Quizá extrapolo sin querer lo que es una opinión sesgada. Pero hay que tenerla en cuenta, porque no es poca la gente que opina así.Por otro lado, digo que no creo en la creación de guetos, tema que creo se ha superado, pero que no exento de otro tipo de problemas (no arquitectónicos ni urbanísticos, sino de educación, de moral, de respeto, en los que me cuesta entrar).Y también quiero dejar claro que además de la parte emotiva que me une a él, el proyecto de FOA creo que es muy bueno en términos generales, aunque tiene algunas cosas que creo no son acertadas para el tipo de destinatario final.Peliagudo tema. Terrible reportaje. Mucha que hablar…Gracias por pasaros!

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