La ciudad vertical

Apuntes, Blog, CCAD

Hace unos cuantos años, cuando todavía estaba en la Escuela, tuve la suerte de tener que hacer una entrevista a Javier Pioz, unos de los responsables del proyecto Torre Biónica, realizado en colaboración con Eloy Celaya, y que en un principio fue planteado para la ciudad de Shanghai.

Se trataba de un proyecto para construir una torre-ciudad vertical mediante un sistema constructivo que permitía alcanzar (en aquél momento) los 1200m de altura, y con ello dar cabida a unas 100.000 personas.

(maqueta de la Torre Biónica)

Unos renders impresionantes en aquél momento y unas cuantas maquetas le ayudaban a explicarlo de modo muy convincente. Curiosamente el sistema estructural de la torre biónica estaba basado precisamente en la biónica, en la traslación de sistemas estructurales vivos a sistemas artificiales (Javier Pioz es un gran apasionado de la biónica aplicada a la construcción). Pero pese a ello, el aspecto no podría ser menos “natural”.

Por otro lado, el mayor problema de una edificación de semejantes características es la elevadísima inversión económica necesaria, lo cual en los tiempos que corren resulta casi obsceno. Pero el concepto abunda en el tema del desarrollo urbanístico de la ciudad moderna, especialmente el de las grandes urbes.

Como ya parece entenderse de forma extendida, el crecimiento “desparramado” de las ciudades es todo menos ecológico, sostenible y eficiente. El problema secundario de estas megaurbes o ciudades megaconcentradas, es la inevitable necesidad de abastecimiento energético, que termina por materializarse en un anillo concéntrico de generadores y acumuladores de todo tipo, estableciéndose además dicho anillo como una antiguo arrabal, una ciudad de segunda (o tercera) categoría frente a la principal.

Siempre tengo la duda de hasta qué punto el impacto visual de la ciudad es importante. y puede considerarse como contaminación. Cuando uno va por una carretera secundaria, disfrutando de un páramo castellano, por poner un ejemplo, y de pronto, a subir un cerro, se encuentra con un campo sembrado de molinos blancos, o de paneles solares… no deja de ser una imagen ciertamente extraña. Con cierto aire post-apocalíptico de película futurista. Lo mismo me ocurre con las ciudades cuyas torres se vislumbran desde kilómetros: está claro que la ciudad no puede pasar desapercibida, pero es que ¿acaso debería?.

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8 comentarios en “La ciudad vertical

  1. Suelo leer todos tus posts y creo ver cierta constante, relativa en que señalas problemas y ofreces temas de reflexión, pero no das soluciones, como en este post, criticas el modelo actual, aportas el de la ciudad vertical, pero tampoco te convence… ¿qué hacemos?, ¿seguimos como estamos?, ¿cambiamos a un modelo de ciudad vertical asumiéndolo como el mal menor?, ¿o para preservar la belleza del páramo castellano impoluto, eliminamos cualquier resto de elementos hechos por la mano del hombre…? no sé vosotros, pero yo a lo de vivir bajo tierra para no ensuciar la superfice le veo serios inconvenientes… qué demonios, ¡hombres topo al poder!!!!

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  2. Suelo leer todos tus posts y creo ver cierta constante, relativa en que señalas problemas y ofreces temas de reflexión, pero no das soluciones, como en este post, criticas el modelo actual, aportas el de la ciudad vertical, pero tampoco te convence… ¿qué hacemos?, ¿seguimos como estamos?, ¿cambiamos a un modelo de ciudad vertical asumiéndolo como el mal menor?, ¿o para preservar la belleza del páramo castellano impoluto, eliminamos cualquier resto de elementos hechos por la mano del hombre…? no sé vosotros, pero yo a lo de vivir bajo tierra para no ensuciar la superfice le veo serios inconvenientes… qué demonios, ¡hombres topo al poder!!!!

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  3. Señor Purista:
    No en todas las entradas apunto mi punto de vista, cierto, aunque sí suelo ahcerlo en los comentarios, si los hay, ya que me gusta generar debate y luego posicionarme, si acaso existe tal posicionamiento. Digamos que el texto principal suele ser una suerte de terapia en la que intento alejarme del problema y analizarlo fríamente (todo lo que puedo) y luego me mojo, si alguien me lo pide.
    Como es el caso, me doy el chapuzón ahora mismo, que además, a la fecha que estamos, apetece:
    Abogo por la ciudad concentrada, y cuanto más, mejor, aunque sin llegar al extremo de la ciudad vertical (pero puede ser una buena solución en algunos lugares).
    Disfruto la ciudad densa. Si bien es cierto que la densificación extrema genera una serie de problemas que hay que empezar ya a tener en cuenta (es lo que aputno en el post).
    Y tú, querido amigo?
    Por cierto…muchas gracias por participar! ;D

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  4. Señor Purista:
    No en todas las entradas apunto mi punto de vista, cierto, aunque sí suelo ahcerlo en los comentarios, si los hay, ya que me gusta generar debate y luego posicionarme, si acaso existe tal posicionamiento. Digamos que el texto principal suele ser una suerte de terapia en la que intento alejarme del problema y analizarlo fríamente (todo lo que puedo) y luego me mojo, si alguien me lo pide.
    Como es el caso, me doy el chapuzón ahora mismo, que además, a la fecha que estamos, apetece:
    Abogo por la ciudad concentrada, y cuanto más, mejor, aunque sin llegar al extremo de la ciudad vertical (pero puede ser una buena solución en algunos lugares).
    Disfruto la ciudad densa. Si bien es cierto que la densificación extrema genera una serie de problemas que hay que empezar ya a tener en cuenta (es lo que aputno en el post).
    Y tú, querido amigo?
    Por cierto…muchas gracias por participar! ;D

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  5. Me gusta mojarme, el “defecto” que veo en tus comentarios, y en este en particular es que no te inclinas por ninguna alternativa quedando impregnada la reflexión por cierto tono melancólico en el que parece que todo está mal y no se puede hacer nada por mejorarlo, quedando un regusto de impotencia y pesimismo tras leerlo.

    Dicho esto, me inclino por una ciudad mixta, con grandes torres (sin llegar al extremo de la ciudad vertical) y zonas más extensivas en su ocupación del suelo. La ciudad actual, no es ciudad, es un hormiguero de personas hacinadas, con viviendas mirándose unas a otras, grandes avenidas que intentan abrir la ciudad y lo que suelen conseguir es crear barreras, divisiones y espacios sin sentido “urbano”.

    Creo que la edificaciones en altura son inevitables, deseables y son una solución, siempre claro está, que se hagan bien (como todo…).

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  6. Me gusta mojarme, el “defecto” que veo en tus comentarios, y en este en particular es que no te inclinas por ninguna alternativa quedando impregnada la reflexión por cierto tono melancólico en el que parece que todo está mal y no se puede hacer nada por mejorarlo, quedando un regusto de impotencia y pesimismo tras leerlo.

    Dicho esto, me inclino por una ciudad mixta, con grandes torres (sin llegar al extremo de la ciudad vertical) y zonas más extensivas en su ocupación del suelo. La ciudad actual, no es ciudad, es un hormiguero de personas hacinadas, con viviendas mirándose unas a otras, grandes avenidas que intentan abrir la ciudad y lo que suelen conseguir es crear barreras, divisiones y espacios sin sentido “urbano”.

    Creo que la edificaciones en altura son inevitables, deseables y son una solución, siempre claro está, que se hagan bien (como todo…).

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  7. Como siempre interesante reflexión, Daniel.
    A nosotros el rollo biónico, no nos seduce mucho, a pesar de que seguro que tiene su interés.
    Lo que si que nos interesa, es el tema del impacto visual que generan ciertas construcciones en altura. Quizás aquí, nuevamente, sean más importantes las preguntas que las respuestas.

    Y ya entrando en la piscina, es evidente que, en principio, la ciudad densa, compacta, en altura, compleja y con una ocupación mínima de suelo, tiene su interés. Hasta aquí seguramente estamos de acuerdo casi todos. Lo miremos, desde la sostenibilidad o desde el buen urbanismo.
    Pero también es cierto, que cada vez vemos más artefactos que responden a las premisas anteriores y que no garantizan una ciudad amable y humana. Al final la sensibilidad, delicadeza y sentido común son variables que hay que poner encima de la mesa, para que en nombre de bio-eco soluciones no convirtamos nuestras ciudades en monstruos eficientes, pero monstruos al fin y al cabo!

    Felicidades por el artículo!

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  8. Como siempre interesante reflexión, Daniel.
    A nosotros el rollo biónico, no nos seduce mucho, a pesar de que seguro que tiene su interés.
    Lo que si que nos interesa, es el tema del impacto visual que generan ciertas construcciones en altura. Quizás aquí, nuevamente, sean más importantes las preguntas que las respuestas.

    Y ya entrando en la piscina, es evidente que, en principio, la ciudad densa, compacta, en altura, compleja y con una ocupación mínima de suelo, tiene su interés. Hasta aquí seguramente estamos de acuerdo casi todos. Lo miremos, desde la sostenibilidad o desde el buen urbanismo.
    Pero también es cierto, que cada vez vemos más artefactos que responden a las premisas anteriores y que no garantizan una ciudad amable y humana. Al final la sensibilidad, delicadeza y sentido común son variables que hay que poner encima de la mesa, para que en nombre de bio-eco soluciones no convirtamos nuestras ciudades en monstruos eficientes, pero monstruos al fin y al cabo!

    Felicidades por el artículo!

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