artistectos

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Tras leer primero el artículo de Anatxu Zabalbeascoa, y luego el de N+1, la conversación ha ido derivando hacia un tema que a mí, personalmente, me resulta muy interesante: La arquitectura y el arte. El arquitecto como artista.

Una de las lecturas que uno saca de los artículos anteriores y de algunos comentarios dejados por los lectores, es que o se es arquitecto, o se va de artista. Muchos están de acuerdo en que el arquitecto no es un artista y que el que va de artista, no es ni lo uno ni lo otro.

A mí nunca me ha gustado la expresión “o conmigo, o contra mí”, ya que casi siempre hay un montón de posiciones intermedias, y este es un claro ejemplo de esto. No creo que la afirmación anterior sea cierta. Creo, firmemente, que el arquitecto puede llegar a hacer arte con su arquitectura, lo cual no quiere decir que todo lo que haga lo sea.

Estamos de acuerdo en que primero se deben satisfacer las necesidades del cliente, las normativas, cumplir presupuestos y plazos y hacer las cosas bien hechas, organizar bien la obra, ser conocedores de los cómos, los dóndes y los cuándos, etc, etc. Pero si bien esto no facilita el camino, tampoco impide que el resultado final tenga algo que ver con el arte. No se trata de ir de artistas por la vida (lo cual tampoco me parece tan mal…tanto como ir de descreído galopante), pero tampoco de negar una posibilidad de antemano. También hay quien opina que el hecho de obtener beneficio (y no sólo el económico) hace que no haya arte, sino otra cosa… Eso es también bastante discutible, desde mi punto de vista.

Creo que negar la capacidad artística de la arquitectura es como negársela a la pintura o a la música: una aberración. Luego podemos hacer con ello lo que queramos, la Sinfonía del Nuevo Mundo o un poco de Reggaeton. En eso está la gracia.

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8 comentarios en “artistectos

  1. Efectivamente, Daniel. El negro y el blanco no suelen ser los colores de la vida, sino más bien, una gama de grises que dependerán de miles de circunstancias.
    Como bien dices, la arquitectura puede ser arte, un arte diferente pero arte al fin y al cabo. Aunque por supuesto no todo lo que es arquitectura es arte, de hecho, ni siquiera todo lo que se llama arquitectura es arquitectura.

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  2. Efectivamente, Daniel. El negro y el blanco no suelen ser los colores de la vida, sino más bien, una gama de grises que dependerán de miles de circunstancias.
    Como bien dices, la arquitectura puede ser arte, un arte diferente pero arte al fin y al cabo. Aunque por supuesto no todo lo que es arquitectura es arte, de hecho, ni siquiera todo lo que se llama arquitectura es arquitectura.

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  3. Daniel, no estamos en desacuerdo totalmente. Estoy de acuerdo en que la arquitectura puede llegar a ser arte. Y hai creo que radica la diferencia, en ese “llegar a ser”….con el tiempo, con el uso, con el marchamo de apreciacion que da la edad. No creo que exista la obra de arte instantanea en arquitectura, y por eso me cuesta entender que “a priori” se establezca esa categoria de arquitectos artista que entiendo mas cargada de peligros que de bondades, ya que se acerca mas a un concepto de arte relacionado con el “todo vale” porque yo soy un artista.

    Y coincido con Loren y Agnieszka, hay mucha arquitectura que es construccion con estudios.

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  4. Daniel, no estamos en desacuerdo totalmente. Estoy de acuerdo en que la arquitectura puede llegar a ser arte. Y hai creo que radica la diferencia, en ese “llegar a ser”….con el tiempo, con el uso, con el marchamo de apreciacion que da la edad. No creo que exista la obra de arte instantanea en arquitectura, y por eso me cuesta entender que “a priori” se establezca esa categoria de arquitectos artista que entiendo mas cargada de peligros que de bondades, ya que se acerca mas a un concepto de arte relacionado con el “todo vale” porque yo soy un artista.

    Y coincido con Loren y Agnieszka, hay mucha arquitectura que es construccion con estudios.

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  5. Lapsus teclae aparte, Jmer, en eso estamos de acuerdo y me alegro. Lo que no me gusta, personalemte, es etiquetar a la gente en bandos, somo si no fuera posible ir cambiando. No por chaqueteo, claro. Pero sí es cierto que a veces toca ponerse el traje de torero y otras, el de flamenca.

    Hay ejemplos de que se puede ser un artista sin ir de artista. Podríamos hablar de Antonio López, o de Peter Zumthor, por citar alguno. La técnica no está reñida con el arte, al contrario, primero tiene que haber lo uno, y luego quizá, ojalá, lo otro.

    Si juntamos la sociedad de la ignorancia en que vivimos con la sociedad del maquillaje, es muy fácil engañar a muchos.

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  6. Lapsus teclae aparte, Jmer, en eso estamos de acuerdo y me alegro. Lo que no me gusta, personalemte, es etiquetar a la gente en bandos, somo si no fuera posible ir cambiando. No por chaqueteo, claro. Pero sí es cierto que a veces toca ponerse el traje de torero y otras, el de flamenca.

    Hay ejemplos de que se puede ser un artista sin ir de artista. Podríamos hablar de Antonio López, o de Peter Zumthor, por citar alguno. La técnica no está reñida con el arte, al contrario, primero tiene que haber lo uno, y luego quizá, ojalá, lo otro.

    Si juntamos la sociedad de la ignorancia en que vivimos con la sociedad del maquillaje, es muy fácil engañar a muchos.

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