En la biblioteca

Apuntes, Blog, CCAD

A lo largo de mis años en la Escuela fueron varios los profesores que nos hablaban de las bondades de acudir religiosamente a la biblioteca a consultar sus fondos. En realidad, la mayoría subíamos (estaba –y está- en la planta superior) básicamente para mirar El Croquis y algún AV, aparte de algún clásico de Le Corbu o el libro blanco y el negro de Meier (eran otros tiempos…ya lo creo).

fuente:Wikipedia

Haciendo repaso, la verdad es que pasé más horas de las que creía recordar, en aquella biblioteca. Un lugar curioso, formado por dos espacios con dos ambientes muy diferentes. Al fondo del todo una gran sala de estudio, silenciosa (bueno, más o menos, ya que era paso obligado para acceder a los aseos y era constante el rechinar de las puertas en ambos extremos de la sala), presidida por un enorme lienzo obra de Báez (profesor de Análisis I –recuerdo sus clases con acuarelas y esas estatuas con carboncillo y sanguina…- y luego de Análisis II, junto al imprescindible Luis Mingo –qué lecciones magistrales de historia de la arquitectura y del arte moderno!).

La sala de estudio reconozco que la visité bastante menos que la sala previa. Una especie de atrio en torno a una claraboya piramidal (bastante chusca, pero…es lo que hay) en la que el ambiente era como el de la cafetería, pero sin café ni donuts. Allí recuerdo haber hecho prácticas de construcción, problemas de estructuras (esos cross…) y hasta mis primeras lecciones de italiano, qué cosas.

Era muy curioso cuando querías consultar según qué libros, que no nos permitían sacar de la Escuela y para ello nos obligaban a verlos dentro del depósito, en una mesa detrás del mostrador de atención y justo al lado del acceso a las estanterías. Había un olor especial…y tensión, porque te sentías muy observado cada vez que pasabas página y hacías más ruido del necesario.

Recuerdo el fichero metálico con esas pequeñas cartulinas llenas de títulos y datos, y cuando llegaron los dos primeros PC de consulta (consultábamos sólo por la curiosidad de usar un PC…por trastear un rato), ir todas las tardes a pedir la misma revista para seguir mirando el mismo proyecto como si nos fuera a hablar y a darnos la solución de nuestro problema…

Hace mucho que no visito la biblioteca. Recuerdo lo que empezaba como una reunión para trabajar en algún proyecto, en algún trabajo de construcción o de instalaciones, y acababa con un jaleo que hacía de esa biblioteca la envidia de las bibliotecas universitarias. De hecho, a veces subíamos sólo para ver a quién nos encontrábamos…

Ahora que lo pienso, este blog era precisamente para recordar eso, el empezar hablando de un cosa y acabar con otra…pero siempre de arquitectura.

O no.

 

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8 comentarios en “En la biblioteca

  1. Bonito artículo!
    Cada vez estamos más convencido que el nivel de los alumno de una escuela de arquitectura depende en gran medida de las condiciones de su biblioteca.
    Lugar mágico que además es, como decía Quetglas, donde están los que más saben.

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  2. Bonito artículo!
    Cada vez estamos más convencido que el nivel de los alumno de una escuela de arquitectura depende en gran medida de las condiciones de su biblioteca.
    Lugar mágico que además es, como decía Quetglas, donde están los que más saben.

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  3. Gracias, Daniel, por hacerme revivir mis años de la Escuela (aunque no sea la de Valladolid, que en aquellos años empezó su andadura).
    El tiempo en el bar compartiendo afanes, los profesores (algunos de huella imborrable, unos para bien, otros para mal), las noches en vela… Las horas de biblioteca descubriendo nuevos mundos.
    Con qué inocencia y pasión nos enfrentábamos a la vida…
    Gracias, Daniel, por tu blog.

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  4. Gracias, Daniel, por hacerme revivir mis años de la Escuela (aunque no sea la de Valladolid, que en aquellos años empezó su andadura).
    El tiempo en el bar compartiendo afanes, los profesores (algunos de huella imborrable, unos para bien, otros para mal), las noches en vela… Las horas de biblioteca descubriendo nuevos mundos.
    Con qué inocencia y pasión nos enfrentábamos a la vida…
    Gracias, Daniel, por tu blog.

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  5. “Hace mucho que no visito la biblioteca”…
    Mientras te iba leyendo esperaba un ‘He vuelto de nuevo a la Biblioteca de la Escuela, y aunque mi situación es distinta la sensación es muy parecida’. Me resulta tristealegre tu recuerdo, alegre por el tono en que te acuerdas y triste porque parece que ya no vas por allí. Una lástima, ahora hay más revistas, más libros, más recursos electrónicos … y si como dice Quetglas están los que saben, habrá que estar allí, ¿no?
    Si vas saluda de mi parte a Beatriz que dirige fabulosamente esa Biblioteca

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  6. “Hace mucho que no visito la biblioteca”…
    Mientras te iba leyendo esperaba un ‘He vuelto de nuevo a la Biblioteca de la Escuela, y aunque mi situación es distinta la sensación es muy parecida’. Me resulta tristealegre tu recuerdo, alegre por el tono en que te acuerdas y triste porque parece que ya no vas por allí. Una lástima, ahora hay más revistas, más libros, más recursos electrónicos … y si como dice Quetglas están los que saben, habrá que estar allí, ¿no?
    Si vas saluda de mi parte a Beatriz que dirige fabulosamente esa Biblioteca

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  7. Marisa, gracias a tí por pasarte.
    Y también a tí, Clara. Es cierto que no he vuelto. La verdad es que hace mucho que no voy por la Escuela y la última vez que lo he hecho me he encontrado con un muñón horroroso donde antes había una escalera. Cosas raras…
    La cita es muy buena y en parte la comparto, aunque hoy en día no estoy seguro de que sea tan vigente. No seré yo quien desacredite a Quetglás, de todos modos…así que lo pensaré con calma.

    Gracias una vez más por pasaros!

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  8. Marisa, gracias a tí por pasarte.
    Y también a tí, Clara. Es cierto que no he vuelto. La verdad es que hace mucho que no voy por la Escuela y la última vez que lo he hecho me he encontrado con un muñón horroroso donde antes había una escalera. Cosas raras…
    La cita es muy buena y en parte la comparto, aunque hoy en día no estoy seguro de que sea tan vigente. No seré yo quien desacredite a Quetglás, de todos modos…así que lo pensaré con calma.

    Gracias una vez más por pasaros!

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