A pie de calle

Apuntes, Blog, CCAD

Al caminar por las calles de cualquier barrio de casi cualquier ciudad de nuestro entorno, si tengo tiempo para hacerlo, me gusta ir mirando las tiendas que pueblan los bajos de los edificios. Una panadería, una tienda de ropa para niños, una papelería, una óptica, una frutería, un supermercado, una mercería, una farmacia, un bar, un banco, una peluquería, una tienda ordenadores, una librería, una tienda de ropa, otra más…

Aparte del hecho histórico que da nombre a muchas calles de nuestras ciudades, con la localización por zonas de diferentes oficios, creo que es bastante evidente la enorme importancia de la situación en planta de calle de todos estos locales a la hora de hacer calle, barrio, y ciudad. Lo notamos especialmente en los nuevos barrios residenciales de reciente formación, donde a pesar de la presencia puntual (por llegar en su preciso momento) de sucursales bancarias, cafeterías y las justas tiendas de alimentación necesarias, la escasez de dicha presencia frente a la oferta de locales disponibles, presenta un aspecto de ciudad inacabada, de barrio por consolidar, de calle que no es del todo calle.

Pero… ¿Dónde estamos los arquitectos? ¿Y si la solución a nuestro proverbial distanciamiento de la sociedad y sus problemas pudiera empezar por algo tan simple, tan físico, tan gestual, como bajar nuestros estudios a la planta baja de los edificios?

¿Somos un servicio a la sociedad? Si de verdad creemos que la arquitectura es una parte de la solución a los problemas de la sociedad, quizá sería buena idea poder mirar al problema a los ojos, desde la misma puerta, formar parte de él. ¿No sería fantástico que la gente, mientras pasea o va a su trabajo pudiera ver arquitecturas (carteles, maquetas, animaciones) en un escaparate que le pudieran hacer pensar en el resto de arquitectura que le rodea a cada paso?

Sería mucho más fácil abrir las puertas a la ciudad, sacar las maquetas a la calle, como el frutero saca sus cajas llenas de colores y aromas, como el florista saca sus mejores plantas. No hablo sólo de vender (que ojo, también) sino de sacar la arquitectura del papel para que la gente pueda ver lo que hacemos, de forma mucho más natural y humilde que a través de grandilocuentes y endogámicos congresos que, reconozcámoslo, interesan bien poco a la mayoría de la gente. Abrir las ventanas para que entre la calle hasta nuestro tablero, que la gente pueda ver nuestro trabajo, que nos puedan ver trabajando.

A pie de calle. Al pie del cañón.

 

Pd.- Sé que algunos de los que leeréis esto ya trabajáis a pie de calle. Vuestra reflexión es más que bienvenida.

 

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12 comentarios en “A pie de calle

  1. Aunque no sé si estar al lado de un colmado o de un carnicero puede ser una buena estrategia comercial, la idea me gusta.
    Especialmente lo de que la gente pueda ver la arquitectura como un artículo de primera necesidad, como la comida. Ese aspecto me parece muy interesante. Y sobre todo, como dices, la relación más directa con la gente, que puedan vernos trabajando, que los vecinos del barrio sepan lo que haces, me parece necesario.

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  2. Aunque no sé si estar al lado de un colmado o de un carnicero puede ser una buena estrategia comercial, la idea me gusta.
    Especialmente lo de que la gente pueda ver la arquitectura como un artículo de primera necesidad, como la comida. Ese aspecto me parece muy interesante. Y sobre todo, como dices, la relación más directa con la gente, que puedan vernos trabajando, que los vecinos del barrio sepan lo que haces, me parece necesario.

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  3. Cierto Luis. Habría que matizar esa presencia a pie de calle,pero en términos de contacto, creo que es indiscutible la potencialidad de la situación física a cota cero. El poder hablar con los comerciantes de al lado, con los vecinos que curiosean el escaparate…contarles de primera mano y que puedan vernos trabajando, ver los problemas de los que nos ocupamos, que vean los servicios que les podemos ofrecer (muchos no saben para qué puede servir un arquitecto).
    Creo de cara a la sociedad sería una forma muy proactiva de lavar nuestra imagen.
    Gracias por tu comentario!

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  4. Cierto Luis. Habría que matizar esa presencia a pie de calle,pero en términos de contacto, creo que es indiscutible la potencialidad de la situación física a cota cero. El poder hablar con los comerciantes de al lado, con los vecinos que curiosean el escaparate…contarles de primera mano y que puedan vernos trabajando, ver los problemas de los que nos ocupamos, que vean los servicios que les podemos ofrecer (muchos no saben para qué puede servir un arquitecto).
    Creo de cara a la sociedad sería una forma muy proactiva de lavar nuestra imagen.
    Gracias por tu comentario!

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  5. ¿Por qué no iba a ser una buena estrategia comercial? Estar junto a la carnicería del barrio te asegura que todos tus vecinos van a pasar por delante. Más de uno puede acordarse de ese escaparate tan atractivo (porque sería atractiv, claro que sí) que hay junto a la carnicería el día que se le ocurra reformar su casa, por ejemplo. En el bajo pegado a mi portal se acaba de poner un aparejador, y la verdad es que más de un día he visto a vecinos curioseando. Tal vez sea la novedad a medias (antes había, ¡cómo no!, una inmobiliaria), pero curiosean. Además, como dice Daniel, no se trata sólo del reclamo, sino de que ser un comerciante más hace que tus vecinos te conozcan mejor a ti y a tu trabajo, y que tú los conozcas mejor a ellos. El charcutero de la acera de enfrente podría realizar un análisis sociológico de mi barrio mejor que el de ningún emimente caterático. No nos vendría nada mal ese conocimiento a pie de calle, sobre todo a los que nos dedicamos al urbanismo…
    Por otra parte, las calles más interesantes de las ciudades más interesantes suelen tener un crisol de usos un tanto caótico. Luego se ponen de moda, el precio del metro cuadrado sube y se convierten en una sucesión de zaras, mangos y demás cadenas muy aburrida, pero esa es otra historia. ¿Por qué no vamos a poder nosotros formar parte de esa mezcla de usos? ¿Quién mejor que alguien cuyo trabajo consiste en poner el telón de fondo a las calles para “hacer calle”?

    Cambiando totalmente de tercio. Dani, he llegado aquí desde el blog de Stepien y Barno al leer tu nombre. Coincidimos en la escuela hace ya dos mil años, pero hay nombres que se pegan jeje y me entró la curiosidad. Me alegro de haberlo hecho. Espléndido blog, mi enhorabuena 🙂

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  6. ¿Por qué no iba a ser una buena estrategia comercial? Estar junto a la carnicería del barrio te asegura que todos tus vecinos van a pasar por delante. Más de uno puede acordarse de ese escaparate tan atractivo (porque sería atractiv, claro que sí) que hay junto a la carnicería el día que se le ocurra reformar su casa, por ejemplo. En el bajo pegado a mi portal se acaba de poner un aparejador, y la verdad es que más de un día he visto a vecinos curioseando. Tal vez sea la novedad a medias (antes había, ¡cómo no!, una inmobiliaria), pero curiosean. Además, como dice Daniel, no se trata sólo del reclamo, sino de que ser un comerciante más hace que tus vecinos te conozcan mejor a ti y a tu trabajo, y que tú los conozcas mejor a ellos. El charcutero de la acera de enfrente podría realizar un análisis sociológico de mi barrio mejor que el de ningún emimente caterático. No nos vendría nada mal ese conocimiento a pie de calle, sobre todo a los que nos dedicamos al urbanismo…
    Por otra parte, las calles más interesantes de las ciudades más interesantes suelen tener un crisol de usos un tanto caótico. Luego se ponen de moda, el precio del metro cuadrado sube y se convierten en una sucesión de zaras, mangos y demás cadenas muy aburrida, pero esa es otra historia. ¿Por qué no vamos a poder nosotros formar parte de esa mezcla de usos? ¿Quién mejor que alguien cuyo trabajo consiste en poner el telón de fondo a las calles para “hacer calle”?

    Cambiando totalmente de tercio. Dani, he llegado aquí desde el blog de Stepien y Barno al leer tu nombre. Coincidimos en la escuela hace ya dos mil años, pero hay nombres que se pegan jeje y me entró la curiosidad. Me alegro de haberlo hecho. Espléndido blog, mi enhorabuena 🙂

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  7. Muy buen post¡¡¡
    En general los arquitectos no tenemos muy claro el concepto de estrategia comercial, no no lo enseñan en las escuelas.
    Y creo que estar en la calle al lado de la gente es algo bueno, algo útil que nos da a conocer y que hace pensar a la gente, que nos necesita, que somos accesibles, no somos unos seres extraños que les van a quitar su dinero para hacer algo que ellos mismos saben hacer pero que el banco o otros entes les piden visado por un arquitecto.
    Un saludo¡

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  8. Muy buen post¡¡¡
    En general los arquitectos no tenemos muy claro el concepto de estrategia comercial, no no lo enseñan en las escuelas.
    Y creo que estar en la calle al lado de la gente es algo bueno, algo útil que nos da a conocer y que hace pensar a la gente, que nos necesita, que somos accesibles, no somos unos seres extraños que les van a quitar su dinero para hacer algo que ellos mismos saben hacer pero que el banco o otros entes les piden visado por un arquitecto.
    Un saludo¡

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