prever la arquitectura

Apuntes, Blog, CCAD

En el ámbito de las artes, es recurrente hablar de la percepción como la experiencia sensorial global que nos permite entender, comprender y posteriormente utilizar el objeto en cuestión. En el caso de la arquitectura, mucho se ha hablado y escrito sobre cómo percibimos y sentimos los edificios y los espacios. Aunque se trate de una arquitectura sin mayores pretensiones formales que las estrictamente funcionales y normativas, no cabe duda de que se sigue tratando de espacios a través de los cuales nos movemos, donde vivimos, trabajamos y nos relacionamos y, por lo tanto, también debemos reflexionar sobre el modo en que los percibimos (con mayor ahínco, me atrevería a afirmar).

Cuando hablamos de los sentidos, es evidente que la vista juega un papel inicialmente destacado en la percepción de la obra construida, pero la experiencia espacial, como bien sabemos – aunque en ocasiones cueste verbalizar ciertas sensaciones – pero no es completa sin la interacción de los diferentes sentidos entre sí. Este es un tema que daría para textos más extensos, por lo que voy a intentar centrarme en este artículo en un aspecto que considero previo.

Los pintores aprender a pintar mirando, observando y copiando la técnica de otros pintores; los escritores aprenden teoría básica narrativa leyendo a otros para luego desarrollar diferentes estilos; los escultores ven, tocan y escuchan las obras de otros escultores; los músicos oyen, escuchan, sienten y analizan las piezas compuestas por otros autores, e interpretadas por otros músicos, para comprender los matices del tempo, de cada nota, cada instrumento, las diferentes armonías.

Cabría pensar que para aprender a proyectar arquitectura, habría que conocer, estudiar y analizar otras obras arquitectónicas. Pero, ¿De verdad lo hacemos? Es decir: ¿Cómo aprendemos arquitectura?

 

Es muy difícil conseguir explicar todos los matices de una obra construida, de un espacio, sólo a través de palabras, y es por ello natural que recurramos a otros elementos para completar una explicación. Un error muy común del uso del lenguaje, en el que es muy fácil caer, es la retórica vacía y enrevesada. En muchas ocasiones se emplea el lenguaje con una falsa complejidad que pretende esconder carencias conceptuales o incluso defender aspectos que en los proyectos y obras apenas se pueden apreciar.

Normalmente, el elemento más utilizado para la difusión (y por lo tanto para el aprendizaje) de la arquitectura es la fotografía. La fotografía nos puede servir de ayuda, evidentemente, pero por buena que ésta sea siempre se quedará en la superficie del objeto representado y con un peligro añadido: al ser la fotografía un arte por sí misma, con sus propios códigos y lenguajes, al convertirse en objeto contemplable y analizable por su valor intrínseco como imagen pura, en muchas ocasiones el sujeto representado termina siendo manipulado, se convierte en objeto, en busca de un interés estrictamente gráfico o narrativo, subjetivo del autor de la imagen, y que puede tener que ver, o no, con la intención del arquitecto. Incluso es posible, por medio de una acertada técnica fotográfica, hacer que un mismo objeto o espacio se nos presente con diferentes matices perceptivos, incluso contradictorios, lo que nos da una medida de lo subjetivo que puede llegar a ser el uso de la fotografía a la hora de explicar un objeto. Otro problema añadido del uso de cierto tipo de imágenes como herramienta de apoyo al enseñar arquitectura a un alumno, es el creciente imperio de lo visual en el que nos vemos envueltos y su enorme influencia en nuestra toma de decisiones. Vivimos una época en la que el sentido de la vista es el principal aporte de información a nuestro cerebro. En los casos en los que acudimos a medios audiovisuales, el peso de la imagen es enorme y puede ir desde el mero apoyo visual, a la flagrante manipulación de la información tratada.

La imagen, en su uso publicitario, se llega a convertir en un valor en sí mismo, en un objetivo per se que termina por quedar vacío, al romperse la cadena inicial entre lo representado y la finalidad de su exhibición. Cuando el objeto es la imagen pura, la imagen bella, que encandile al espectador, en lugar de servirse de la imagen para mostrar aspectos bellos y puros del objeto representado, no sólo se desvirtúa el uso de la imagen (entendida en este marco como un medio de comunicación) sino que se termina por olvidar lo verdaderamente importante que se pretendía mostrar inicialmente.

El alumno de arquitectura puede llegar (y de hecho así ocurre) a caer en el error de generar arquitectura en busca de la imagen que representa a dicha arquitectura, es decir, un formalismo vacío de contenido y, por lo tanto, de valor.

material de referencia

¿Pero por qué ocurre esto?

Una parte muy importante de la culpa de que esto suceda es la ya citada preponderancia de lo visual sobre otros sentidos en prácticamente todos los ámbitos de nuestra sociedad. Pero es indudable que el hecho de que durante los años de estudio de arquitectura el alumno recurra a revistas y páginas web, y que éstas sean empleadas por los docentes como apoyo de las explicaciones, va dejando poco a poco un poso en las retinas, una forma de representar la arquitectura que se da por válida, que se toma como referencia, que acaba siendo un objetivo y que termina por tomar una importancia que no le corresponde.

Como el pintor, como el músico, como el escultor, como el escritor… el mejor modo de aprender arquitectura es usando la arquitectura. Complementar la experiencia visual con la aportación de los demás sentidos durante la experiencia de un determinado espacio, es vital para el aprendizaje, como lo es para el compositor haber escuchado previamente una sucesión de acordes en las cuerdas de otro intérprete, sentado en la platea y rodeado de gente en silencio, tras haber pagado su billete. El sonido de la arquitectura, los olores de cada ciudad, el viento, las corrientes de aire que se generan al abrir las puertas, los cambios de iluminación natural a lo largo del día y sus consecuencias cromáticas, los reflejos, las medidas y distancias… Es imposible saber, a la hora de proyectar una escalera, por ejemplo, las consecuencias que tiene disponer una contrahuella de 14 cm o una de 18cm, si previamente no se ha experimentado, analizado y contrastado físicamente dicho elemento constructivo y sus variaciones, por mínimas que puedan parecer. No sólo se trata de ir a las obras o a edificios terminados a ver el cómo (el detalle construido, los materiales) sino también los por qués.

Alumnos en visita de obra – imagen de Lex Cursó

Lógicamente no todos los alumnos pueden viajar a conocer y experimentar y analizar in situ cada obra maestra de la arquitectura. Es muy recomendable ir al Panteón de Roma, al Pabellón de Barcelona, a la Quinta Avenida, a la Mezquita de Córdoba… Pero también se puede aprender a través de arquitecturas y espacios sin nombre ni renombre, incluso de los manifiestamente erróneos, o incluso de aquellos abandonados. Basta elegir los elementos destacables de un lugar, espacio o edificio, sean acertados o no, para analizarlos y estudiarlos. Para contrastarlos a través del análisis con otros espacios ya visitados previamente, y en última instancia, con imágenes de aquellos que por lejanía espacial o temporal, no sea posible visitar durante el curso.

A través de la experiencia real, impulsada por la guía del maestro, es como un alumno puede realmente disponerse luego sobre el tablero, ante el ordenador, y realizar un proyecto de forma consciente y plena. Sólo podemos diseñar espacios con pretensión de generar una determinada sensación, si previamente hemos analizado la misma sensación, sus causas y consecuencias, los mecanismos de percepción que actúan en cada caso.

Quizá sería mejor conocer primero la materia que se va a estudiar, y posteriormente ir introduciendo las herramientas que nos vayan siendo necesarias para el estudio y análisis, primero y para la generación de material nuevo más tarde.

 

Referencias:

Pallasmaa, J., 2006, Los ojos de la piel, la arquitectura y los sentidos, Barcelona: Editorial Gustavo Gili S.L.

Prat, J., 2011, Charla de Sevilla 3/3: sobre el blog, Arquitectura, entre otras soluciones, http://www.jaumepratarquitecto.com

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4 comentarios en “prever la arquitectura

  1. Hola Blanca.
    La concisión de tu entrada en tu blog es también muy certera. Este es un tema que da para mucho y, de hecho, seguiré hablando en el futuro de ello: de la imagen y lo que significa aplicada a la arquitectura, en todas sus facetas, y del dibujo en concreto como herramienta que, por unos motivos u otros, se nos acaba yendo de las manos.

    Gracias por dejarnos tu comentario y por compartir tu blog.

    Me gusta

  2. Hola Blanca.
    La concisión de tu entrada en tu blog es también muy certera. Este es un tema que da para mucho y, de hecho, seguiré hablando en el futuro de ello: de la imagen y lo que significa aplicada a la arquitectura, en todas sus facetas, y del dibujo en concreto como herramienta que, por unos motivos u otros, se nos acaba yendo de las manos.

    Gracias por dejarnos tu comentario y por compartir tu blog.

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