Ideas que merecen la pena

Apuntes, Blog, CCAD

El pasado viernes día 9 tuve la suerte de poder asistir a primer evento TEDx organizado en mi ciudad, Valladolid. Quizá los que no seáis de aquí o no conozcáis bien esta ciudad no lo comprendáis del todo, pero traer algo así a una ciudad como esta y que salga tan bien como salió es algo casi inaudito (en la ciudad que no llena el estadio cuando vienen Michael Jackson, o Depeche Mode, por poner algún ejemplo -bueno…el Valladolid Latino sí se llena-).

Quiero decir que es una ciudad difícil, básicamente porque el alma castellana (y esto vale para las nueve provincias) se caracteriza por una terquedad inmovilista, un miedo cerval al cambio, a lo nuevo y especialmente a lo foráneo.

TED no es sólo una forma de presentar contenidos dinámica y entusiasta, sino que la propia selección de los ponentes y los discursos tiene siempre un punto en común, más allá del mismo lema TED , ”Empowering people, changing communities”: La pasión.

Pero vayamos por partes…

Empoderar a la gente. No me gusta nada ese anglicismo, lo reconozco. No me gusta porque la palabra poder creo que desvirtúa el concepto original del power inglés: Potenciar. Se da potencia a algo que subyace, que ya está presente, mientras que el poder pasa de mano en mano o de silla en silla (y a veces de forma no deseada/deseable), y creo que es algo diferente. Las capacidades, sin embargo, se tienen o no se tienen. Y si se tienen, se potencian. Y ahí entran las herramientas que muchos apasionados consiguen encontrar donde otros ven, cuando menos, problemas.

La segunda parte del lema, “changing communities” es una consecuencia lógica: si potencias las capacidades de la gente, si les das las herramientas que no sabían ver (que las tenían, que no alcanzaban a ellas, que no sabían usarlas), cambiarán -a mejor- su comunidad.


El pasado viernes pude asistir al primer evento TEDx en Valladolid. Ya lo han dicho todos los asistentes, incluso los ponentes, pero insisto en que la organización de Belén Viloria, junto a los voluntarios, no pudo ser mejor. Hay que recordar que todo en TED es sin ánimo de lucro, pero la riqueza que todos nos llevamos del LAVA es, sencillamente, imposible de medir.

Fue un evento transversal en el que se habló de educación (en muchas ocasiones, lo que podemos apuntar como un indicio), se habló de ciencia, de enfermedades y de tratamientos, de plantas, de belleza, de música, de ciudad… Por eso, como arquitecto, me veo en la perfecta posición para afirmar que todo el rato, me sentí aludido 🙂


Podéis ver el evento completo aquí (y de verdad, reservad una tarde, merece la pena). Seguro que podéis ver algún resumen de las diferentes ponencias. Yo voy a resumir los aspectos que más me tocaron.


Básicamente uno se da cuenta, cada vez más, de la enorme necesidad que tenemos como sociedad de mejorar la educación de nuestros hijos (sí, ya estoy en esa edad). De educarlos en la creatividad, como dice Sir Ken Robinson en su inolvidable ponencia. De educarlos en la consciencia social (sí, sí, con s). De educarlos en primeros auxilios y situaciones de emergencia. De educarlos en que arriesgarse por una pasión, siempre merece la pena. Y añadiría en que es muy necesario educar en una consciencia artística, en que todos podemos ver y admirar la belleza, y también crearla. Que no es algo ajeno.


Pasión. La palabra más repetida toda la tarde-noche y la que cada vez que sonaba iba encendiendo un poco más la llama. Hace falta gente que sienta pasión por lo que hace, decía un cartel. Ya lo creo!


Pasión, una idea… y topalantismo*!

Hay varios temas que querría tocar hoy en un solo artículo, y me va a quedar largo. Roser Batlle nos habló del aprendizaje-servicio, poniendo como ejemplo cómo enseñando primero a unos niños la importancia de las donaciones de sangre, unido a unas actividades en grupo fuera del colegio, lograron una incidencia positiva en los porcentajes de donación de la ciudad el año siguiente. También Mauro Gil-Fournier hablaba de acciones propositivas sobre la ciudad desde los ciudadanos (en otro orden), pero con algo en común con lo planteado con Roser. Si bien creo que no sólo están muy bien estas acciones sino que resultan hasta necesarias, se corre el riesgo, como le comenté al propio Mauro tras las ponencias, de que las corporaciones municipales, los verdaderos responsables de que eso se haga, caigan en un “bueno, ya me lo hacen los alumnos, ya me lo hace el colectivo tal, etc.” de manera que la res pública se siga alejando de su verdadera función, la que le debemos exigir.

Querría valorar de forma especial el valor y valentía demostrado por algunos ponentes, Eduardo Prádanos y Raquel Ibáñez, que supongo son dos ejemplos de muchos otro casos, quienes nos explicaron cómo son capaces de vencer dificultades (enfermedades) no visibles aparentemente, pero muy complicadas de compaginar en un mundo profesionalizado y supercompetitivo. Una lección de topalantismo, sin duda.

Me quiero detener en una ponencia que, si bien fue una de las más serias, fue una de las más cercanas a mí y además dijo dos o tres cosas con las que estoy completamente de acuerdo y querría compartir con vosotros. Javier Cañada (@javiercanada) dijo en su intervención, tras hacer un muy breve pero certero resumen de la belleza como categoría universal y de la belleza efímera (falsa belleza, podríamos decir) que nos envuelve, pasó a enunciar una tesis algo dura para ciertos oídos. El grupo es algo indispensable para funcionar como sociedad, es evidente (y tautológico). Pero las ideas que mueven al grupo, las que iluminan sociedades enteras, salen de cabezas únicas. Vino a desmitificar el co-working como lugar de producción de ideas para defender la idea del creador único.

Yo en este punto me atrevería a afirmar que es una cuestión de la propia naturaleza humana: en cualquier grupo, de un modo u otro, alguien intentará siempre sobresalir. No digo ya mandar sobre los demás, pero sí sobresalir, ya que creo que ese espíritu competitivo (sanísimo si bien entendido) hace inviable el “todos somos iguales”. Porque no lo somos (no hablo de justicia, sino de capacidades). Luego, será necesario el grupo para desarrollar la idea, claro, pero con alguien que les dirija.

También comentó de forma muy gráfica y elocuente el proceso de deterioro de las ideas. Cuando se producen en nuestra cabeza, intactas, permanecen perfectas… hasta que articulamos un discurso y las destrozamos, las contamos mal, se nos entiende peor….

A lo largo de la tarde hubo muchas frases que como ciudadano me gustaría oír mucho más a menudo, en otros foros. O mejor, que no fuera necesario desear oirlas. Hubo una sensación en el ambiente toda la tarde que no querías que se acabase nunca.

Como arquitecto, como creativo, como miembro de una profesión que vaga sin rumbo, uno querría que aquellos que podrían intervenir en nuestro futuro tuvieran una pequeña fracción de lo que allí compartimos: Ganas de hacer cosas, de dejarse de zarandajas, de coger el toro por los cuernos y, si no los tiene y no es toro, pintar de negro una bici y, sin miedo, tópalante!


*Topalantismo: Palabro creado por Pedro Tomás Delgado que se explica sólo: Tó palante!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s