La ciudad que nunca estuvo allí

Apuntes, Blog

Paseando por su ciudad, el hombre dirigió su mirada hacia aquel viejo edificio y notó, incómodo, la molesta presencia de otras edificaciones que distraían su contemplación. No podía ver el conjunto completo y, enfurecido, puso todo su empeño en que se solucionase tan grande inconveniente.

la-ciudad-menguanteSe puso a trabajar de inmediato y meses más tarde, cuando vio cumplido su deseo, pudo admirar el gran edificio en toda su magnitud, eliminados ya los elementos disonantes. Se dispuso a visitar el interior y al asomarse a una amplia ventana de un enorme y viejo salón, advirtió que a lo lejos se adivinada otro gran monumento por el que sentía un afecto especial. Pero otros edificios se interponían y estropeaban el cuadro.

Los años fueron pasando. Así, con mucha paciencia y no pocas quejas de algunos, consiguió finalmente completar su deseo. La ciudad era ahora un entorno monumental sin  discordancias, sin tropelías. Sin calles estrechas que impidieran ver cada monumento desde todos los ángulos.

El anciano observó su obra y satisfecho se marchó, pues allí no había ya ciudad donde habitar.

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