#Madrid

Pintura, Textos

Pues sí. Yo también soy de los que cuando habla por teléfono dice aquello de “…de aquí, de Madrid”. Como si ya fuera imposible que pudiese ser de otro lugar. Como si Madrid fuera el centro del universo. Como si llevase aquí más tiempo que los árboles del Retiro.

He vivido casi siempre en Valladolid, una ciudad cómoda, a misura d’uomo, como gustaba decir mi suegro mientras admiraba la limpieza de las calles, pero también en Londres y Barcelona. Sin embargo llevo en Madrid dos años, apenas un 5% de mi existencia (hagan sus cuentas), pero me siento como si llevase aquí mucho más tiempo, sorprendentemente a gusto.

Será la edad…

Lo mejor de ser de fuera es que eres siempre un poco turista, aunque disimules. Lo bueno de Madrid es que no hace falta disimular mucho porque casi todos son tan de fuera como tú, y por eso todos tenemos algo en común que de alguna manera lo empapa todo*. Sospecho que es ese deseo de pertenencia al lugar lo que hace que se tomen las calles, que se use la ciudad hasta su extenuación.

Siempre he sospechado que los naturales de una ciudad la viven, aunque la obvian en su mayoría, y son los de fuera quienes la exprimen de verdad y en última medida la hacen moverse, si bien no siempre avanzar.

Madrid, Calle Nuncio. Acuarela y tinta sobre papel, 30x42cm. 2018.

He tenido la tremenda suerte de que la dirección de la revista Time Out Madrid se haya fijado en mi trabajo para que ilustre el artículo editorial* con imágenes de Madrid, lo cual para mí es un excelente ejercicio de documentación y que me permite conocer un poco más la ciudad.

Mi ciudad. Ya tengo 4*.

Conocer una ciudad es vivirla, es vivir, y puede que termines conociéndote un poco.

 

+En el estudio donde trabajo, de hecho, 7 de 10 somos de fuera. De fuera de Madrid, claro.

++La revista Time Out Madrid acaba de salir a la calle con su primer número. Ilustro el artículo editorial y ahora mismo estoy trabajando ya en el del segundo número.

+++Lo mejor de Madrid hasta ahora han sido las casualidades, quizá sincronicidades, que me guardo para mí.

++++4 ciudades: Valladolid, Barcelona, Madrid y Messina. A Londres le tengo cariño por lo que viví en ella, pero nunca me sentí parte de aquello. Sorry ‘bout that.

+++++Gracias también por la parte que les toca a June Illustration.

++++++El original está disponible a la venta. Si estás interesado, contacta conmigo. Este estilo de ilustración viene de una serie que realicé en 2012 para un exposición en Valladolid titulada Splash Cities, Aventura en la ciudad que podéis consultar en mi portfolio. Ya dije en la anterior entrada que tenía en mente una serie de trabajos relacionados con la ciudad, pero no me refería esto. Cuando invente las jornadas de 50 horas lo lograré. En cualquier caso, hablo de la ciudad, con diferente registro, nada más.

 

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Arte, Arco, indios, Tirios y Troyanos.

Apuntes, Pintura

He ido a ver ARCO, y ¿qué mejor excusa para volver a escribir?

Lo malo es que justo después de salir he leído el magnífico artículo de Javier Aznar en Vanity Fair el que dice tantas cosas que podría haber dicho yo mismo, sólo que mejor escritas, antes que yo, y en un medio en el que va ser más leído. Así que al final pueden enlazar, pero lean, lean:

Me encanta ir a ver exposiciones, como se pueden imaginar, y las ferias me gustan especialmente por ese ambiente como de Copa Davis, con el público entregado, coreando en los intermedios, y con ganas de pasarlo bien y de que se note. Y con mucho ruido.

ARCO 2018

Dejando a un lado el postureo habitual en estos lugares, donde cuesta (a veces no mucho) distinguir al gato de la liebre, confieso que yo acudo a un sitio como ARCO con el nada oculto sueño de tener algún día alguna obra ahí colgada, por lo que voy con esa mezcla de sensaciones del que quiere formar parte de todo eso y no sabe muy bien cómo (o sí lo sabe pero no termina de encontrar el momento de empezar a querer ponerse a arrancar – busco mecenas ) y por otro lado esa otra sensación de no pertenencia a un mundo en el que todos parecen conocerse de toda la vida (esos besos, esos abrazos).

Pero al final, ARCO son un montón de paredes llenas de cuadros y algunas esculturas. Y yo he venido a hablar de eso.

Por cierto, no puedo obviar el famoso incidente de la obra censurada y retirada en un cobarde y peligroso acto de prepotencia y de estupidez. ¿Estos señores no han oido hablar del efecto Barbra Streissand? Pues que lean la prensa internacional…
A este hilo solo decir que mientras un artista no cometa un delito, puede hablar de lo que quiera, como quiera y con el título que le dé la gana. Y que robarle su libertad de decir lo que le desee, me roba a mí mi libertad de estar en desacuerdo, o no, con lo que exprese.

Y ya está.

Las obras. Tengo que reconocer que no he visto nada sorprendente, ni especialmente conmovedor. Ni siquiera provocador. Algunas de las obras que más me han llamado la atención son las de artistas consagradísimos: Barceló, Tápies, Palazuelo, Saura, Estes, Úrculo, Iglesias…y sólo por poder verlo todo junto ha merecido la pena ir.

En pintura me ha llamado mucho la atención que la mayor parte de las obras eran muy expresionistas o muy geométricas, y que cuando había algo figurativo era casi siempre figura humana u objetos comunes. Apenas ni un paisaje, ni urbano ni natural. Quizá he encontrado mi nicho, quién sabe. Estén atentos a sus pantallas porque gracias a esta visita me he reafirmado en algunas cosas que tenía en mente preparadas para pasarlas al papel o al lienzo y en no tardando mucho empezaré a mostrarlas.

La escultura no es mi fuerte y no suelo sentirme muy cómodo porque no termino de entender la mayoría de las obras. Procuro no confundir la papelera o el extintor con una obra, y trato de moverme con extremo cuidado para no liarla en algunos de los cubículos que mezclan pintura en las paredes con escultura por el suelo. Hacen lo que pueden algunos galeristas, pero lo ponen complicado.

Ah, y también estaba la intervención de Andrés Jaque con sus triangulitos y su moqueta verde. Funciona bien y la gente lo usa con ganas.

Como decía al principio, no he salido entusiasmado por nada en particular., pero sí contento. Personalmente distingo entre dos tipos de arte: el cerebral y el pasional. Arte que remueve algo en tu cerebro y te obliga a pensar en lo que estás mirando, o creyendo que ves, o entendiendo, o malentendiendo. Pero que te mueve algo. Y arte que te enciende algo el pecho cada vez que lo miras. Que puedes pasar horas mirándolo y descubriendo nuevos detalles cada vez. Mucho más que un placer visual, como si eso fuera poco. Aspirar a una de esas dos formas de arte (a veces pueden ir juntas) es a lo más que puede aspirar un artista. ¿Qué mejor deseo para tu obra que conseguir que otros piensen (reflexionen) al mirarla? ¿Qué mayor aspiración para tu trabajo que alguien desee tenerlo en su pared para poder mirarlo cada día de su vida sólo por el placer de ver algo que les gusta?

Así que si no han ido y se lo están pensando, vayan y quizá encuentren algo de lo que he comentado arriba. O vayan el año que viene que no será muy diferente de este (habrá otra polémica porque si no salimos en la prensa no existimos) o vayan a otras ferias (tienen el JUSTMAD ART FAIR en Núñez de Balboa, sin ir más lejos). Pero vayan a ver arte. Vayan a buscar SU arte.

Nosotros, algunos, seguiremos intentando dar con nuestra tecla, que será también la de alguno de ustedes.

 

+ El artículo de marras lo pueden leer aquí.

++ Javier Aznar, el guardián entre el centeno, escribe muy bien y cuenta historias como pocos. Me encantaría invitarle a un café

+++ JUSTMAD ART FAIR

++++ Muchas gracias, Raquel, por tu invitación. Echaba de menos esto.

+++++ Instagram es una gran fuente para conocer a tremendos artistas que regalan imágenes de su trabajo a diario. Busquen nombres y hashtags. No se decepcionarán,

Urbanismo ecológico

arquitectura, Lecturas, Patrocinado

Urbanismo ecológico* es el título con el que la editorial GG recoge los artículos del simposio del mismo nombre que se celebró en 2009 en la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard, EEUU. Asimismo, se reúnen otros textos vinculados a esta línea de investigación y se conforma así, de mano de Mohsen Mostafavi y Gareth Doherty, un compendio interdisciplinar y panorámico a través del cual perfilar la compleja imagen del sistema urbano visto desde la óptica ecológica.

Y es que siempre he sostenido que como seres vivos que somos, no creo que debamos tenernos como algo aparte de nuestro ecosistema y de esta manera el producto de nuestra actividad no debe ser considerado artificial en sentido contrapuesto a natural, como si el producto de la actividad de otros animales sí fuera natural y el nuestro no. Por eso el urbanismo no puede entenderse sino como algo especialmente enraizado con el medio.

Con este libro y su versión desglosada en ebook podemos adentrarnos en este problema desde las diferentes aproximaciones que nos plantean los coordinadores de la publicación:

  1. ¿Por qué?: Porque urge.
  2. Anticipación: Para mirar al futuro hay que mirar al pasado y reflexionar sobre lo no construido.
  3. Colaboración: El urbanismo o es multidisciplinar o no es.
  4. Los sentidos: El olor de la ciudad, su tacto, además de su apariencia.
  5. Comisariar: gestionar la ciudad en relación con el diseño, la política y lo social.
  6. Productividad, y su integración en la gestión urbana.
  7. Interacción: De los organismos y su entorno, del urbanismo y sus usuarios.
  8. Movilizar: cómo nos moveremos en nuestras ciudades, cómo deberíamos hacerlo.
  9. Medir: hasta dónde puede crecer una ciudad?
  10. Adaptar: la flexibilidad como necesidad.
  11. Incubar: cuidado nutritivo de los proyectos y las ideas.

 

Urbanismo ecológico, de Mohsen Mostafavi y Gareth Doherty. Editorial GG. ISBN 978-84-252-2742-4

+ Actualmente el libro aparece en la web de GG disponible como ebook, desglosado en los diferentes apartados que conformaban la edición impresa con la que he realizado esta reseña.

++Lean. Lean mucho. Cada vez veo más libros de papel en el metro, con lo incómodo que es.

Un paseo. Una esperanza.

Apuntes, Pintura, procesos, Textos

Hace unos meses recibí por sorpresa una llamada de mi buen amigo Kike (con k, de kilo), una de esas personas de las que había oído hablar bien antes de conocerle y que cuanto más tiempo pasa más me reafirmo en la primera sensación. Un culo inquieto que de vez en cuando se para a mirar a ver en qué otro charco se puede meter.

Me explicó, como pudo, cómo le llegaba ya el agua por las rodillas, y me propuso una colaboración en forma de cuadro para un proyecto sobre la arquitectura del cambio de siglo (del XIX al XX) y la del desarrollismo, en la ciudad de Valladolid (offtopic: no deja de ser curioso que alguien que no es de la ciudad esté haciendo tanto por la difusión de la arquitectura local).

Acrílico sobre papel 55x65cm. 2017.

 

En el mismo momento en que hablábamos sobre el tema tuve clara mi elección, y hace un tiempo que intento dejarme llevar por el primer impulso. Copio y pego el texto que redacté hace unos días una vez finalizado el cuadro que ilustra esta entrada y que forma parte de la exposición Continuo contraste*.

La elección del edificio de la esquina del Paseo de Zorrilla con el Camino de la Esperanza no ha sido casual, supongo. Lo considero un ejemplo claro de ese tipo de edificios de los que se dice que “hacen ciudad”, porque sabe perfectamente dónde está situado y desde un lenguaje sobrio y sin tapujos se adapta a su propia circunstancia con la naturalidad de quien siempre ha estado ahí.

Porque es un edificio que si no estuviera ahí, habría que hacerlo.

Es un edificio que yo siempre he visto desde el movimiento del coche o del autobús, de esos edificios puntos que se distinguen en la ruta, que marcan un hito. Un lugar que ves fugazmente pero que permanece ahí, siempre presente. Una eterna fugacidad.

Esto podría decirse de casi cualquier edificio, pero es que además es un edificio que nos presenta una disyuntiva. Creo que el 99% de las veces he pasado siempre del mismo lado, por el Pº Zorrilla, pero uno siempre se pregunta qué habrá por el otro camino.

Y creo que esa es la clave de la ciudad: la posibilidad. El rodeo. El ir por otro lado. El perderse. Y encontrarse gracias a elementos que fijan el territorio, que atan las calles, que se agarran a nuestra memoria y anclan nuestros recorridos.

Pintar este cuadro ha sido un ejercicio muy interesante para mí. Aparte de la reflexión sobre mi ciudad (aunque ya no viva allí, sigue siendo el lugar en el que más tiempo he pasado), y sobre un edificio que como he comentado siempre ha estado muy presente (a pesar de no estar cerca de ninguna de las zonas en las que he vivido, he pasado por delante innumerables ocasiones), me ha permitido seguir explorando mi pintura.
Sigo buscando mi lenguaje, a veces más sucio, más enrevesado, a veces más limpio y directo. Intento lograr la representación de lo real de forma no mimética pero sí realista, entendiendo el realismo como una percepción, no como una categoría: las cosas son, pero nosotros percibimos algo que no tiene por qué ser la realidad; si acaso la realidad es siempre subjetiva, personal, única. Sí… mientras pinto pienso en estas cosas. Me fascina la capacidad de nuestro cerebro para generar una imagen realista a partir de un amasijo de manchas de colores sobre un plano y me interesa mucho buscar el límite de lo que el ojo (el cerebro) es capaz de fundir e identificar como forma real antes de caer en lo abstracto. Mi objetivo sería una pintura pareidólica (si es que acaso no toda pintura lo es).

Aquí algunos detalles de la obra.

 

CONTINUO CONTRASTE, en La Gran, Claudio Moyano 16, 2º – Valladolid

+ Sigan a Kike en las redes, aunque solo sea por ser en incansable organizador del PechaKucha Valladolid. Y échenle un ojo al proyecto ArquitecturaVa.

++ La Gran: un enorme proyecto en un espacio chiquitito.

+++ En todo esto también anda metido Pedro. Un arquitecto, ciclista, gran fotógrafo, amigo de meterse en charcos también, inspirador de estas notas al pie en su blog.

++++ Beban agua del grifo. Ya lo entenderán.

+++++ Estas fotos son de mi propiedad, pero si quieren compartirlas, sólo hagan mención a este artículo como origen o a mí mismo como su autor.

Pintensidad

Apuntes, Pintura, procesos

Creciendo. Acrílico sobre papel.

Creciendo. Acrílico sobre papel. Detalle


El otro día hablaba con un amigo sobre mis pinturas y le entró curiosidad sobre el proceso de creación. Yo le explicaba, entre trago y trago, que cada vez es diferente, aunque casi siempre es igual. No me entendió, como es natural, así que tuve que desarrollar el tema hasta ese punto en el que comenzó a mirar su móvil con disimulo, buscando desesperadamente un whatsapp que lo salvase. 

A veces, le comenté, el cuadro lo tienes en la cabeza desde antes de empezar. Hasta eliges el formato deliberadamente según esa idea que solo tú ves. Mucho más cuando estás trabajando una serie, claro. Otras veces es una referencia que te apetece explorar; una composición, unas formas, una paleta, un tema, un formato, un estilo…

En otras ocasiones es un salto sin red: no hay ideas preconcebidas (o al menos no de modo consciente), y te pones a pintar sin más.

En este punto vi que la atención de mi confesor empezaba a flaquear. Él se daba por satisfecho pero yo quería desarrollar más. El incauto cometió la torpeza de redundar de forma distraída en la cuestión al reconocer que no entendía por qué había dicho en un principio que, al final, siempre es igual. Hice un gesto al camarero para pedir otra ronda y me lancé.

Pintar es buscar, le dije muy convencido. Es buscar esa idea que estaba en tu cabeza y que al salir, como dice un amigo mío, se oxigena y se empieza a corromper, a degradar, a contaminar, a ser otra cosa. Y en ocasiones luchas para que se vuelva a parecer a lo que había en tu interior. Y en ocasiones la dejas evolucionar y mutar y mirarte a los ojos, provocadora, sabedora de su propia energía, que ya no es tuya, si acaso alguna vez lo fue.

A veces encuentras lo que buscas, y otras veces lo que encuentras es inesperado, o esperanzador, o desgarrador, o un requiebro insospechado. Un espejo. Un abismo.

A veces incluso duele.

Porque pintar es la forma más intensa de vivir.

En ese momento me di cuenta de que mi acompañante me daba por perdido y centraba su atención en otros asuntos, aunque yo solo podía pensar en ir corriendo a coger mis pinceles y mancharme las manos. Y eso es lo que no puedo dejar de pensar ahora mismo.

Carme Pinós – Arquitecturas

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pinosggHablamos hoy de este fantástico libro sobre la arquitecta Carme Pinós, firmado por Daniela Colafranceschi y editado por GG.
Su nombre, es inevitable, nos hace recordar siempre al primer Miralles. Pero gracias a ediciones como esta podemos comprender la verdadera figura de la arquitecta catalana, su evolución y su personalidad.

Este libro, que es el resultado de un largo proceso de conversaciones e intentos fallidos de compilación y publicación previos, nos adentra en la filosofía de la arquitecta a través de sus propias palabras y de los textos de otros arquitectos como Moneo, Azara, Argullol, Lahuerta o Quetglas, entre otros.

Cada proyecto es una aventura en la que, al empezar, desconozco hacia dónde voy pero sí sé hacia dónde no quiero ir.

Se nos muestra aquí de forma muy atractiva una selección de proyectos que combina fotografía del edificio final con imágenes de maquetas y planos técnicos simplificados con la explicación de los mismos de primera mano, en primera persona. Una forma de adentrarse en la obra de Pinós sin intermediarios.

Creo que la arquitectura actual está demasiado fascinada por lo abstracto e infravalora la pequeña escala, la escala más humana, aquella que cuenta historias.

Se intercalan además los artículos de los arquitectos citados arriba, ya sea describiendo aspectos concretos de algunos de los proyectos, o bien completando el perfil de la arquitecta desde sus valiosos puntos de vista.

 

Destaco, porque me parece digno de mención, el hecho de que aparezcan los nombres de los colaboradores de cada proyecto. Muestra generosa de que las obras de arquitectura son siempre producto del trabajo en equipo.


Carme Pinós. Arquitecturas

Daniela Colafranceschi

24 x 24 cm
264 páginas
ISBN: 9788425228193
Cartoné
2015

 

Conversaciones con Enric Miralles

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gg_cu_conversacionmiralles_05_16Creo que no me equivoco si afirmo que a todos los arquitectos de mi generación nos hubiera encantado poder conversar con Enric Miralles.

Este pequeño libro de Carles Muro editado por GG nos permite soñar que habla con nosotros y nos explica su forma de entender la profesión y de practicarla. Su forma de ahondar constantemente en el misterio de la arquitectura. El valor de la repetición, como proceso y como resultado. Como parte de la vida misma y, por tanto, de la arquitectura y del proyecto.

Nos explicará su opinión sobre algunos arquitectos de referencia, de los históricos y de sus coetáneos, con frases que condensan una comprensión que a muchos se nos escapa, pero que nos ayuda a comprender su forma de mirar el trabajo de otros.

Gracias a estas conversaciones con otros, que leemos como propias, a través de sus dudas, cavilaciones y explicaciones, podremos averiguar la complejidad del proceso de proyecto de sus edificios e incluso su resignación ante su propia forma de pensar y proyectar:

Generalmente bromeo cuando me preguntan si el próximo proyecto será cuadrado. ¡Ya me gustaría!. Al final aceptas que tu interés se mueve en otra dirección.

Y cómo valoraba la calidad viva del proyecto:

Hay un modo de enfocar el trabajo, pero eso no garantiza el resultado.

 

Un pequeño libro con un enorme contenido que puede ayudarnos a salir de inercias y rutinas a través de los diálogos de un Enric Miralles en plenitud.


Conversaciones con Enric Miralles

Carles Muro (ed.)

Colección Conversaciones con…

14 x 20 cm
96 páginas
ISBN: 9788425228346
Rústica
2016

 

 

Realidades

Apuntes, arquitectura

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La realidad es honesta, es brutal.

Realidad que negamos, que vivimos, que habitamos. Realidad que nosotros creamos. Aunque no nos la creamos.

Paseamos por espacios que alguien antes ha imaginado, pero no nos conocemos. Y quizá debamos.

La realidad es un decorado donde representan nuestra vida, donde buscamos como locos nuestro papel protagonista, mientras somos estrellas accidentales de vidas que ignoramos. La realidad es un recuerdo deformado, mal soñado, una fotografía mal revelada; y la arquitectura es un render en el fondo de la memoria. Es pegadiza y machacona. Nos sitúa y condiciona. ¿Quién no recuerda el olor de su casa? ¿Quién no ha temblado al respirar mientras entraba a espiar la habitación de sus padres?.

Es tan importante que no importa quién la haga, lo que importa es que haya alguien que lo piense, antes que nada.

Bucle infinito de egos encontrados. ¿Quién es el propietario? ¿Quien la vive, o quien la ha pensado?